A casi todos nos ha pasado alguna vez. Vas caminando, el celular se resbala de la mano, cae al piso y, cuando lo recoges, no enciende. A veces ni vibra, ni muestra señal de vida. El susto es grande, porque hoy el teléfono no es solo para llamar: ahí están los contactos, las fotos, el trabajo y hasta el dinero. Por eso es normal preguntarse qué hacer en ese momento y, sobre todo, qué cosas es mejor no hacer para no empeorar el problema.
Cuando un teléfono se cae y deja de encender, no siempre significa que se “murió” del todo. Muchas veces el daño tiene solución, pero las primeras decisiones que tomes pueden marcar la diferencia.
Lo primero que debes hacer con calma
Aunque suene obvio, lo principal es mantener la calma. Golpear el teléfono contra el suelo o intentar prenderlo una y otra vez por desesperación no ayuda.
Revisa el exterior con cuidado. Mira si la pantalla está rota, si el equipo se dobló o si hay partes sueltas. Si la batería es removible (en modelos más viejos), quítala por unos segundos y vuelve a colocarla. A veces el golpe hace que se mueva ligeramente y el teléfono no haga buen contacto.
Si la batería no es removible, intenta encenderlo solo una vez manteniendo presionado el botón de encendido por unos 10 o 15 segundos. Si no responde, no sigas insistiendo.
Intenta cargarlo, pero con cuidado
Muchas personas conectan el teléfono al cargador inmediatamente después de la caída. Esto puede ayudar, pero hay que hacerlo bien.
Usa un cargador que sepas que funciona y un tomacorriente seguro. Déjalo conectado al menos 15 o 20 minutos antes de sacar conclusiones. A veces el golpe afecta la batería y el teléfono necesita un pequeño impulso para reaccionar.
Si notas que el teléfono se calienta demasiado, huele raro o el cargador no ajusta bien, desconéctalo de inmediato. Eso puede indicar un problema interno más serio.
Qué NO debes hacer después de la caída
Aquí es donde muchas personas, sin mala intención, empeoran el daño.
No lo abras en casa si no sabes lo que estás haciendo. Ver videos en internet y empezar a destornillar el teléfono puede romper flex, conectores o tornillos difíciles de conseguir en Cuba.
No lo sacudas ni lo golpees “para que reaccione”. Eso solo puede dañar más la placa o la pantalla internamente.
No lo pongas al sol ni cerca de calor pensando que “se secará” o “se activará”. El calor excesivo puede afectar la batería y otros componentes delicados.
Tampoco es buena idea probar cargadores improvisados o cables en mal estado. Si el teléfono ya está dañado, una mala carga puede terminar de quemarlo.
Posibles causas de que no encienda
Después de una caída, los problemas más comunes suelen ser la batería, la pantalla o algún conector interno que se soltó. En algunos casos, el teléfono sí enciende, pero la pantalla quedó dañada y por eso parece muerto.
También puede ocurrir que el golpe afecte la placa base. Esto no siempre significa pérdida total, pero sí requiere revisión técnica.
En La Habana, muchas reparaciones de este tipo tienen solución si se revisan a tiempo. El problema es cuando se deja pasar demasiado o se hacen pruebas caseras que complican el arreglo.
Cuándo es momento de llevarlo a revisión
Si después de intentar encenderlo una vez, cargarlo con cuidado y revisar lo básico el teléfono sigue sin responder, lo más sensato es llevarlo a un taller especializado.
Mientras más rápido se revise, mejor. Un conector suelto o una batería afectada suele ser más fácil de resolver que un daño agravado por intentos fallidos.
Además, un técnico puede decirte con claridad si vale la pena repararlo o si el costo no compensa, algo importante para tomar decisiones sin gastar de más.
Un consejo final
Cuando un teléfono se cae y no enciende, menos es más. Revisa lo básico, evita improvisar y no intentes soluciones milagrosas. Muchas veces, actuar con calma y buscar ayuda a tiempo es lo que salva el equipo… y también tus datos.
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